martes, 8 de mayo de 2012

La empresa como estructura simple

“Alemania: flexibilidad para la pequeña empresa. La ley germana restringe el despido procedente a tres causas. Alrededor de un 10% de las personas despedidas en Alemania recurren a los tribunales laborales”.

En la siguiente noticia que procedemos a analizar, vemos como el Estado alemán establece leyes con el fin de proteger a los trabajadores de los despidos improcedentes, medida que afecta sobre todo a las PYMES, el tipo de empresa que más abunda en todos los países.

Solo en España, este tipo de empresas representa el 90% del total de las empresas españolas. Por tanto, tienen mucha importancia, tanto social como económicamente, porque de ellas dependen muchas familias, pues entre otras cosas, les proporcionan trabajo; y porque ellas son las que aportan el mayor porcentaje de contribución al PIB. Además, es la organización que tienen todas las empresas en sus inicios.


Se diferencia entre pequeña y mediana empresa según el número de trabajadores y el volumen de facturación. Por ello consideraríamos pequeña la empresa con menos de 50 trabajadores y un volumen de ventas en torno a los 5 millones de euros al año, y mediana la empresa que tiene entre 50 y 250 trabajadores y un volumen de ventas entre 5 y 10 millones de euros al año.

Este tipo de empresas se caracteriza por una estructura simple. Se sitúan en un entorno concreto y muy dinámico, por lo que en la empresa se realizarán tareas con débil división del trabajo, destinadas a la fabricación de productos sencillos, sometidos a fuertes cambios. La coordinación de tareas se realiza mediante supervisión directa.

El pequeño número de empleados favorece la existencia de una organización más flexible y la mejor integración del personal. Aprovechan los vacíos del mercado que dejan las grandes empresas desarrollando los mercados intersticiales. Tienen poca capacidad financiera, por lo que disponen de más recursos de trabajo que de capital, convirtiéndose así en creadoras de empleo.

Advertimos que en estas empresas existe muy poca formación empresarial (el empresario se mueve más por impulsos que por una formación adecuada). Además, no dispone de departamentos de asesoramiento (staff) y debe lidiar con un sistema técnico poco sofisticado, fruto de la obsolescencia tecnológica.


El nacimiento de medidas como la que vimos en un comienzo, surgen debido a que las PYMES se caracterizan por una fuerte centralización del poder (normalmente en el empresario director), y algunos empresarios pueden aprovecharse de dicha situación despidiendo a sus empleados por razones que no están del todo definidas.


lunes, 7 de mayo de 2012

La entrega de acciones a los trabajadores

“Las sociedades laborales, aquellas en las que los trabajadores controlan más del 51% del capital, son una opción que está logrando aguantar mejor la crisis gracias a su superior flexibilidad. Josetxo Hernández defiende una mayor participación de los trabajadores en las empresas”.

En nuestra opinión, es una interesante medida a adoptar en estos tiempos de crisis. Existe una necesidad imperiosa de un cambio estructural y de mentalidad, añadido a la falta de emprendedores y buenos gestores, lo cual hace que nos encontremos estancados.


Podemos afrontar muchas nuevas alternativas que renueven el concepto de nuestra economía, el cual parece estar ya un poco gastado. Para ello, debemos hacer más flexibles y competitivas nuestras empresas, y como ya vimos anteriormente, la mejor forma de hacerlo es aumentar nuestro desarrollo tecnológico, mejorar nuestra forma de producción y comenzar a vender cada vez más a países extranjeros.

Algunas empresas, han sindicado sus acciones para que sus participaciones se gestionen como un grupo conjunto. Así, los trabajadores al disponer de una pequeña parte de las acciones (por lo general, no superior al 2%) formarán un colectivo de gran peso a la hora de tomar decisiones, teniéndose en cuenta así la voz y voto de los trabajadores, y la implantación de acuerdos de forma más rápida.


Aunque los trabajadores son accionistas de la empresa donde trabajan, no deben olvidar que, como accionistas, sus intereses son la rentabilidad de sus inversiones a largo plazo. Sin embargo, como hemos visto anteriormente, quienes finalmente toman las decisiones en la empresa son los directivos, y estos buscarán únicamente su propio beneficio.

Por ello, para los accionistas, la idea de que el control de la organización lo lleve la dirección empresarial no es un aspecto deseable, por lo que estos tratarán de conservar el control final de la misma como sea.


La separación entre propiedad y control empresarial

“La relación entre propiedad y control, a examen. Blindajes: una enmienda ‘incongruente y anacrónica’. A bote pronto, la intención del Gobierno de eliminar las cláusulas que algunas empresas tienen en sus estatutos limitando el derecho de voto de los accionistas, podría parecer un empeño loable”.


Según la noticia que procedemos a comentar, dicho de una forma más simple, el Gobierno español pretende eliminar unas determinadas cláusulas que los estatutos de algunas empresas disponen. Dichas cláusulas regulan la participación de los accionistas en la toma de decisiones de la empresa, lo cual en un principio parecía beneficioso, pues se evitaba de esta forma que los socios mayoritarios “ejercieran un poder de decisión preponderante” frente a los demás.

Sin embargo, estas limitaciones del voto se han ido convirtiendo en un método de defensa de algunos directivos ante inversores en potencia que pretenden adquirir una considerable parte de las acciones. De esta forma, los directivos se aseguran así de no perder el control en la toma de decisiones de la empresa.

Es a esto lo que llamamos separación entre la propiedad y el control de la empresa. En una empresa, encontramos un consejo de administración y un director general, que son quienes toman las decisiones y gestionan la empresa; y un conjunto de accionistas. El conflicto de intereses se produce entre ambos cuando persiguen objetivos distintos.


Mientras que los accionistas buscan la maximización de los beneficios de la empresa (por lo cual, el valor de sus acciones aumenta), los directivos buscan la maximización del tamaño de la empresa (por lo cual, generalmente, aumenta su salario). Es por ello, por lo que la mejor solución es que directivos y accionistas lleguen a algún tipo de acuerdo, en el que satisfagan los intereses de ambos.


La formalización de la organización informal

Una empresa es una organización, institución o industria, normalmente integrada por personas que persiguen unos fines económicos o comerciales. Al estar integrada por personas, la empresa pasa a convertirse en un nuevo ámbito donde estas se interrelacionan y socializan. Es por ello por lo que cabe destacar una doble organización producida simultáneamente entre los individuos que forman parte de dicha empresa. Se trata de la organización formal y la organización informal.


La organización formal está basada en una división racional del trabajo entre sus participantes, siguiendo una serie de criterios prescritos por los reglamentos y políticas explícitas de la empresa, para asegurar la cooperación necesaria para el cumplimiento de los objetivos a cumplir. Esta formada por la organización en línea y los órganos de staff. Dicha organización está representada en el organigrama.

No obstante, la organización informal es la que surge de forma espontánea y natural entre los miembros de la empresa a partir de las relaciones de amistad, de antagonismo o de grupos informales no establecidos en el organigrama. Surge de las relaciones e interacciones impuestas por la organización formal para el desempeño de los cargos, pero suele ser más gratificante para los trabajadores por estar hechas a voluntad por ellos mismos. Dicha organización está representada en el sociograma.


Esta noticia surge de la necesidad, tanto del individuo como de la institución, de organizarse y comunicarse. Es importante observar que la empresa moderna es una composición social de seres humanos y que es preciso complementar la organización formal con la informal, de manera que las actitudes y aptitudes de los individuos se organicen e interrelacionen de la manera más eficiente posible.

Para alcanzar el equilibrio entre ambos tipos de organización debemos aportar lo mejor de cada uno. Puesto que la organización informal comprende todos aquellos aspectos del sistema que no han sido planeados, ofrece la posibilidad de desarrollar funciones innovadoras no previstas por la organización formal. Y puesto que la organización informal puede plantear algunas desventajas (como la resistencia al cambio, los conflictos de funciones, los rumores malintencionados, etc.) es preciso que la autoridad correspondiente, dispuesta por la jerarquía formal de la empresa, establezca medidas recordar los objetivos.


Como estamos hablando de seres humanos, con una necesidad innata de estar en sociedad, el factor esencial para controlar y conducir las relaciones (formales e informales) que se establecen entre los individuos hacia la consecución de los objetivos de la empresa, será siempre la comunicación, hacia todas direcciones.


Las consecuencias indeseadas de la burocracia

“La burocracia retrasa por séptimo mes la rehabilitación de Baroña. Un informe de Conservación da Natureza parece ser el último obstáculo”. En esta noticia que procedemos a comentar podemos observar como la rectitud y la inflexibilidad de los procedimientos burocráticos, retrasa y prorroga una subvención que hace tiempo se debería haber cumplido.

La burocracia es una organización o estructura organizativa caracterizada por procedimientos explícitos y regularizados, división de responsabilidades y especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales. Podría definirse como un conjunto de técnicas o metodologías dispuestas para racionalizar la realidad exterior, con el fin de estandarizarla o uniformarla. Entre los ejemplos de las burocracias cotidianas se pueden contar las pertenecientes a instituciones del Estado, hospitales, tribunales, iglesias, escuelas, ejército y las empresas, ya sean públicas o privadas.

Hoy en día, la burocracia adquiere una gran importancia, ya no solo en el desarrollo de las funciones del Estado, sino también en las corporaciones y grandes empresas, debido al desarrollo y especialización del trabajo que han experimentado estas. En el caso de que no existieran las externalidades y disfunciones características de este sistema, podríamos destacar numerosas ventajas de la burocracia, tales como: la racionalidad, la disciplina y orden, la precisión en el trabajo, la rapidez en las decisiones, la eficiencia y productividad, la uniformidad de rutinas y procesos, la reducción de fricciones personales, la confiabilidad por la previsibilidad de circunstancias, la continuidad de la organización, más allá de las personas, etc.


Sin embargo, pese a todas las ventajas que la burocracia presenta, no estamos frente al modelo ideal de organización que, gracias a Weber, desarrolló de los conceptos organizacionales clásicos. Sin ir más lejos, esta noticia es uno de los muchos ejemplos que demuestran como la burocracia real será menos óptima y efectiva que su modelo ideal.

Aparecen entonces las llamadas disfunciones burocráticas, que son consecuencias imprevistas e indeseadas que conducen al modelo a la ineficiencia e imperfecciones. Algunas de ellas son:
el exagerado apego a los reglamentos, el exceso de formalismo y papeleo, la resistencia al cambio, la adherencia exagerada a las rutinas y procedimientos, la rígida jerarquización de la autoridad, la dificultad en la atención de clientes, etc.


No obstante, aunque la organización burocrática entrañe algunos aspectos negativos que pueden causar algunos problemas de "papeleo" y el tedio de los trabajadores ante la rutina, son precios que se deben pagar por la eficacia técnica de las organizaciones burocráticas.


La evolución del trabajador en la empresa

“Apple y Foxconn prometen cambios en las condiciones laborales de sus trabajadores. Se produce en respuesta a las críticas sobre la política empresarial de Apple. El nuevo acuerdo podría tener un efecto sustancial en el sector. Mejorarán los sueldos, vigilarán las horas extras y supervisarán la seguridad”.

Si echamos la vista atrás, observamos que durante la Revolución Industrial se incrementó la producción y la acumulación de bienes y capital, acelerándose a su vez los negocios y los convenios. Todo este período fue muy favorable para los empresarios y los propietarios del capital.


Sin embargo, no podemos decir lo mismo de la clase obrera, la cual había adquirido su conciencia de clase precisamente por lo precaria que era la situación de todos sus miembros en su absoluta mayoría. El trabajo se consideraba un factor más de la producción, otro bien que se podía vender y comprar; por lo que los trabajadores se vieron explotados por la burguesía. Para colmo, predominaba la filosofía política del “Laissez Faire” la cual dio como resultado una escasa o inexistente actividad por parte de los gobiernos para proteger los derechos los trabajadores.

Entonces comienzan a sucederse una serie de movimientos sociales que denunciaban abusos de las empresas industriales en perjuicio de los trabajadores, las cuales se tradujeron en huelgas y manifestaciones populares que fueron respondidas con represión. No obstante, se comenzaron a modificar las condiciones laborales de forma paulatina.


Tras muchos avances posteriores, situándonos en el siglo XXI, podemos observar la transcendencia de los cambios estructurales ocurridos durante los últimos años en el mundo. Gracias a los descubrimientos científicos del siglo XX, al modelo económico de la globalización y el proceso de cambio que experimenta actualmente el mundo del trabajo (tanto en la formación y aptitudes de los trabajadores como en las condiciones laborales), se producen nuevos modelos y figuras a un ritmo vertiginoso.

Existe un claro cambio, ya sea en términos de poder de compra o en condiciones de salario en comparación con las etapas anteriores. Los trabajadores han pasado de ser obreros con una baja o nula preparación a convertirse en trabajadores cualificados.


Sin embargo, debido a la formación en cadena que se realiza en los centros educativos, se produce un exceso de oferta de dichos trabajadores. Además, la cada vez mejor preparación de los empleados, provoca una sobrecualificacion en los puestos de trabajo. Estos hechos forman parte de los factores provocan los períodos cíclicos de recesión económica, con un aumento considerable de la tasa paro, en este caso.


Directivos: en busca de la clave del éxito

“Tim Cook, mejor valorado como jefe que Steve Jobs por los empleados de Apple. Cook tiene la nota más alta de todos los directivos de empresas tecnológicas, de hecho más que cualquier director ejecutivo de los EE UU con un 97%. Son datos de Glassdoor, una base de datos que recoge información compartida de forma anónima por los trabajadores sobre sus jefes y empresas”.

Leyendo esta noticia comprendemos lo importante que es el buen funcionamiento del rol de director para una empresa. Resulta casi un arte alcanzar el equilibrio entre la consecución de los objetivos de la empresa y mantener de forma constante la motivación y productividad de los empleados, sin dar de lado nuestro bienestar y autorrealización en nuestro puesto de trabajo.


Tradicionalmente, se ha señalado que las funciones que realizan los directivos de una empresa son planificar, organizar y controlar las actividades que se desarrollan en la misma. Sin embargo, observamos en la práctica, como los directivos realizan tareas difícilmente encuadrables en las tres antes descritas.

Mintzberg, profesor académico internacionalmente reconocido, autor de varias publicaciones sobre negocios y gestión, señala que los roles directivos (es decir, las funciones que estos desarrollan) son diez en total. Destaca que el directivo está investido de una autoridad formal que le confiere un estatus o posición social.

Estos roles se dividen a su vez en tres bloques: roles interpersonales (roles de cabeza visible, líder y enlace), roles informativos (roles de monitor, difusor y portavoz) y roles decisionales (roles de empresario, gestor de anomalías, asignador de recursos y negociador).



Un director de empresa tiene sobre sus hombros un gran número de responsabilidades, que unido a la posible ambigüedad del cargo, genera cierta inseguridad, preocupación y estrés. Es por ello que una de las características principales que ha de tener un director de empresa es las ganas de superarse, siempre desde un punto de vista positivo, tratando de alcanzar la situación de equilibrio en un principio mencionado.

Para alcanzar dicho equilibrio, lo mejor es saber fijar objetivos claros y relevantes, reconocer los logros y corregir las deficiencias. Hay que saber felicitar cuando sea preciso, del mismo modo que hay que señalar en qué áreas se puede mejorar, siempre con un tono constructivo.


Algunas personas, más que otras, tienen una disposición natural al liderazgo. Un buen líder debe proponer la visión y la misión de la empresa, fomentando una serie de valores que constituyen la cultura de la empresa; ya que fomentándola con una adecuada comunicación, facilitará que los objetivos organizacionales se integren con los objetivos individuales de los integrantes de la empresa.